Pues sí, corazón, ya lo has dicho casi todo tú. Ayer, la verdad, es que acabé descorazonada, primero, por la poca intimidad que tenemos para hablar (me incluyo yo), y también porque te noto muy distante, muy frío, a lo tuyo, que lo entiendo y no es un reproche, pero se nota demasiado que estás con la cabeza en el trabajo, bueno, y que sigues trabajando mientras hablamos, y yo me siento muy desplazada... Además, que no sé qué contarte, que yo sigo con la misma rutina de siempre, pero me dices que tú tampoco... No sé, que esto es un asco, que a veces prefiero que no hablemos para sentirte más cerca, con la sensación romántica de la distancia, antes que notarte tan lejos cuando hablamos...
Bea dice:
PAPAPAPA, que no te preocupes, que los dientes no están dando guerra ya, y no estoy necesitando cremita de encías! Dentro de nada para lo que no ganaréis ¡será para zapatos!
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