el bajón llegó al despertarme. Mejor dicho, en el momento en el que me despertó Bea y me he tenido que levantar. Además, ella enseguida preguntó por papi. Le volví a decir que se había ido a trabajar, en un avión, mu lejos, mu lejos. Pero yo quiero verle... Luego, orgullosa, se lo ha contado al yayo y la tita. Papi se ha ido en avión mu lejos, mu lejos... Pero no sé qué concepto tiene del tiempo que tiene que pasar. Mañana seguro que pregunta otra vez... No he parado de hacer cosas en toda la mañana, a ratos jugando con Bea también, sin parar. Han venido el yayo y la tita Cris a comer, y se acaban de ir, la tarde se ha hecho eterna (a las dos y media ya habíamos comido y no has querido dormir siesta), pero al menos no he estado sola y no he podido pensar. Además, te hemos podido ver por el skype, es la única ventaja que tienen ahora los fines de semana. Y me encanta la ilusión de Bea, que esta vez habla contigo, te da besos, te puede decir que te quiere. Como yo. Ahora duerme, y vuelvo a estar "sola". Intentaré evadirme con la tele, dormir... y enfrentarme al odiado lunes, más si cabe sin ti. Al menos la rutina del día laborable no me dejará notar tanto tu ausencia. Cuídate mucho. Te queremos.
Hora y media después...
Descansando en el sofá... y nuestro pequeño da patadas, no deja de moverse ni un momento. Y de repente he pensado que esta vez te tengo más cerca que nunca, porque ese bebé es mitad parte de ti. Y reconforta sentirle, poner mis manos sobre la tripa... para sentirte a ti también dentro de mi. Más que nunca.