jueves, 26 de noviembre de 2009

Tiempo

Es un tema recurrente. El tiempo. Ese que pasa tan lento, ese que nos separa. En varios sentidos: nos separa hasta que llegue el tiempo de estar juntos, y nos separan 7 horas cada día. Cada vez es más difícil encontrar un momento propicio en el que podamos hablar los dos tranquilos. Bueno, los tres, que ya es una rutina que nada más entrar en "casa", Bea se dirija hacia el ordenador diciendo papi... Ayer conseguí desviar su atención, y yo me quedé con las ganas de hablarte (aunque sea sin hablar, ya sabes) De repente me ví escribiendo sola, hablándote... Y maldiciendo el tiempo.
Por cierto, llueve en Madrid...

lunes, 23 de noviembre de 2009

Idem

Entraba para escribir cuando me he encontrado tu post por sorpresa. Y además, iba a decir prácticamente lo mismo. Hoy, lunes, creo que es el primer día que de verdad me encuentro de bajón. Te echo de menos. Muchísimo. A veces pienso que ya queda menos, y otras veces, como hoy, que no han pasado ni dos semanas y que todavía nos queda un mes, mientras la gente empieza con los preparativos navideños, en los regalos que yo no puedo ni pensar... Y como tú dices, y aunque yo puedo disfrutar de Bea, nada es lo mismo; siento cómo sin apenas saber hablar te echa de menos, y que aunque está adaptada sabe que algo "no está en su sitio". Y me duele que te extrañe, casi más que extrañarte yo. Me duele no verte cuando quisiera, y cuando nos vemos no saber qué decir. Me duele sentirme sola aún estando con ella. Somos dos mitades que sólo funcionan estando juntas. Te queremos, te extrañamos, papi...
Y Bea dice: papi, papi, papiiiii. Y añade "hombeeee" (lo aprendió anoche, y lo dice con tono y todo, se lo escuchó al yayo y ahora no deja de repetirlo, jejejeje. Cada día es una palabra nueva)

Dos semanas duras

Ya han pasado dos semanas desde mi marcha y ahora empiezo a notar el bajón. No es que antes no os echara de menos sino que no era tan evidente por dentro.

Sin que suene egoísta y aunque a mami la echo muchísimo de menos supongo que esta vez se hace más cuesta arriba la distancia al saber que la enana me echa también de menos. Antes apenas sabía ni quien era y ahora ya se entera de todo, sabe que no estoy, me llama, señala la pantalla del ordenador diciendo papi, papi, papi con su lengua de trapo...

Lo bueno es que ya quedan 2 semanas menos, un mes como decía mami esta mañana, y quieras que no se ve diferente. Bueno, diferente hasta que vuelves a mirar a tu alrededor y te das cuenta que en un rato volverás a estar en una habitación de hotel intentando dormirte viendo una televisión pésima (y nos quejamos de la española) y sin mi mujercita al lado dándome patadas.

En fin, que si no estoy con vosotras, el resto no importa nada.

Os quiero

jueves, 19 de noviembre de 2009

Sin palabras

Una semana después tu ausencia se hace más evidente. No digo que no te echara de menos desde el principio, sólo que ahora lo noto más. Y nuestra comunicación vuelve a ser pura contradicción: estamos deseando vernos, poder hablar, pero llegado el momento, todo lo que durante el día piensas "esto se lo tengo que contar" se convierte en absurdo, nada es lo suficientemente importante, o simplemente no merece la pena contarlo, o no es necesario. Y al final nos miramos en silencio, sin decir nada, queriendo decir tanto...
Bea te mira como si tenerte en la pantalla fuera lo normal. Te dice hola, te tira besos...
Se porta muy bien, aunque como te he contado está en una fase un poco "pegona". Otra racha más que superar.
Te queremos, papi. Un día menos.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Una noche muy larga

Llega la noche, y todo cambia. Todo iba bien, quizá un poco caótica la organización, cuando en casa ya tienes la rutina, el espacio tan milimetrado, pero bueno, bien. Hasta que llega la hora de dormir. Es cuando echas de menos tu casa, tu lecho. Bea lo nota. Yo lo noto. Entonces las horas pasan lentas, muy lentas, y por primera vez en mucho tiempo deseas que llegue la hora de levantarse, mientras sigues acunando a la peque moviéndola el culito, dos horas antes has decidido meterla en tu cama como excepción, intentando que alguien al menos pueda dormir, e intentando que se relaje de una maldita vez, que te deje espacio para moverte; y sigues mirando de reojo el maldito reloj. Parece que ya se queda quieta. Sí, por fin se ha dormido. Pero justo cuando consigues empezar a dormirte, otra vez empieza a moverse, frenéticamente además. Despierta también a su tía, una vez más... Notas un tirón en el cuello de la postura forzada, un cabezazo en la nariz, al minuto un pie en la boca. El tete, ¿dónde está el tete? Me va a echar de la cama. Acabo a los pies de la cama, acurrucada, dejándola a ella todo el espacio, pero a la vez en vela, por si se cae o se da con la estanteria. Y sólo ha pasado otra media hora. Y suena el móvil. Tu llamada perdida. Entonces sonrío, Bea sonríe. Yo pienso en ti. En que ni siquiera siento rabia o tristeza. Sólo parece un día, perdón, una noche rara. Mañana será como siempre. Te dices que no, que serán más noches "raras". Y sigues sin hacerte a la idea... Qué llegue ya la mañana, por favor.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Repetimos...

No pensé que tuviéramos que retomar este blog. Creo que tú tampoco. Nos ha pillado por sorpresa, sin casi tiempo a pensar y a la vez no pudiendo pensar en mucho más. Coincidiendo con lo de tu papi además, saturados emocionalmente hablando.
Y esta vez no es mejor ni peor, es diferente. No sé explicarte porqué, ni siquiera recuerdo lo que sentía la otra vez que te fuiste. Sí que recuerdo que a estas horas, el día que te fuiste, me sentía igual que ahora, como si fueras a volver en cualquier momento, como si cuando saliera del trabajo te fuera a ver donde siempre. Tardaré en echarte de menos, y a la vez ya te extraño tanto...
Nos vemos... pronto. ¡Te queremos!
PD.- Aunque Bea no haya querido despedirse de ti esta mañana, sé cuáles van a ser sus primeras palabras esta tarde: ¿papi? ¿andetá? Esta vez podrá echarte de menos, pero también piensa que seguro que alucina con la cámara y seguro que hasta te da conversación ;) Por cierto, si quieres una sorpresa mira la secuencia de fotos del queridacosita. A mi se me cae la baba viendoos a los dos así...