Esa es la sensación que tengo yo, y me explico: desde que podemos hablar viéndonos, te siento más lejos. Puede parecer paradójico, pero no lo es:
Cuando escribimos podemos elegir con calma las palabras, sabemos que el mensaje es unipersonal, no existe la timidez de declarar los pensamientos más profundos, y todo se hace más íntimo, más cercano. El que lo lee pone el tono, la velocidad, la imaginación del rostro, todo es más romántico. Sin embargo, en la conversación cara a cara, y con el tiempo en contra, ni siquiera sabemos qué decir, nos atropellamos, no se produce esa "magia" tan íntima.
No quiero que te entristezcas, menos aún que te sientas obligado. Pero echo de menos tus correos, tus confidencias... Que estoy muy bien, ¿eh? y que sé que estás "aquí", con nosotras, siempre y en cada momento. Por favor, no lo entiendas mal, ¡que el problema que tiene escribir/leer son las malas interpretaciones!
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Luego nos "vemos". Te quiero mucho
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Bea dice:
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PAPAPAPA, ¿me viste bien? ¡¡Que es eso de que se me está poniendo cara de pan!!! Que sí, que ayer mami se fijó bien, y sí que tengo la puntita del segundo paleto. Lástima que el micro no diera para que ayer me oyeras PAPAPAPA. Hoy mami se va a comprar uno.
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